domingo, 23 de abril de 2006

...Esperar...

Nada ha cambiado. Desde que marchaste, nada cambió. La vida pasa con normalidad, la gente continua con su camino como si nada, todos lo hacen, todos deberíamos hacerlo. Debería olvidar. Pero, en el fondo, el olvido me da miedo, no puedo olvidar. No quiero olvidar. Olvidarte sería como volver a perderte, y sé que no lo aguantaría. Olvidarte sería como traicionarte, y no me lo perdonaría. Tal vez sea por eso por lo que en todo este tiempo no me moví de aquí. Yo sigo aquí. Para mi el tiempo no pasa, todo acabó, quedó paralizado en el instante que te fuiste y aquí sigo yo, sentada junto a la misma ventana. Y sigo aquí. Tengo miedo. Miedo a que te diera por volver en el momento menos oportuno y no me vieras; miedo a que aparezcas inesperadamente y no encuentres lo que dejaste. Tu huella sigue aquí, y yo la guardo para ti. Y debería olvidar. Todos estos años he estado esperandote, pensando en dónde estarías, cómo y con quién. Pero por más que lo intento no puedo. El tiempo pasa, y ya ni siquiera recuerdo tu rostro. Sólo sé que un día, sin más, te marchaste y no te volví a ver. Quisiera que volvieras; me gustaría que regresaras y para ti todo estubiera igual. Pero el tiempo...diez años hace ya, a veces parece que fue ayer mismo, otras que nunca ocurrió, como si sólo fueras una ilusión. Hay quien dice que sólo una ilusión fuiste, nadie te recuerda ya, nadie habla de ti, ni te mentan. Pero yo aún te recuerdo, vagamente recuerdo el sonido de tus pasos, el olor que desprendías al pasar...tu voz. Pero no recuerdo tu rostro. Es como si el tiempo lo hubiera borrado. Lo odio ¿Por qué te marchaste?Nada ha cambiado ¿sabes? pero todo es distinto ahora...

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