domingo, 17 de mayo de 2009

Reencuentro (Pt.2)

Tardó en contestar más de medio minuto. Ladeó la cabeza lentamente, dirigiendo su mirada atónita hacia mí. Eso sí que no había cambiado, su mirada. Vacía, melancólica y con un toque de ironía, una mirada penetrante que parece traspasarte, como si no estuvieras ahí. A veces daba la sensación de que miraba como si estuviera ciega, con esa seguridad impasible, ese tono indescifrable, enigmático, que tanto la caracterizaba. Me miró casi como si fuera un problema de física cuántica imposible de resolver. Supe entonces que la había dejado “cao”, creo que se sintió igual que yo, como si estuviera frente a un espectro del pasado, como cuando miras a alguien cara a cara, a través de un cristal, desafiante y sincero, convencido de que no te ve, pero lo hace y reacciona de igual modo. Después de ese lapso de tiempo, pestañeó lentamente, dejando entrever algo a medio camino entre una sonrisa furtiva a destiempo y una súplica de consuelo silenciosa.
- Hacía mucho que no te veía, estás muy cambiado ¿Qué haces por aquí? - Se recogió un mechón rebelde que escapaba de su coletero en lo alto de su cabeza, pecando de ser demasiado corto, que guardó con parsimonia tras su oreja izquierda, devolviendo la mirada a los niños.
- Lo mismo que tú supongo, intentar volver al mundo de los vivos… - Un silencio acompañado de una calada furtiva por mi parte, una mirada inquisitiva por la suya.
- ¿Cómo…? -Le tembló la voz, no la dejé continuar.
- He ido a visitarle, he visto las flores… - di otra calada rápida y escupí el humo hacia el lado opuesto, ocultando la expresión de derrota que sabía era incapaz de disimular- Nadie deja un ramo entero de rosas rojas perfectas, suelen ser claveles, o margaritas, casi siempre mustias cuando las veo…
- Entiendo… - Devolvió su mirada al frente, yo le clavé la mía.
- Hace unas semanas te vi salir del cementerio… Supuse que eras tú.
- La verdad es que me sorprende que estés aquí. Creía que sentirías repulsión hacia mi o algo. Sé que me culpas de todo, lo entiendo. ¿Qué haces aquí? – Su voz se quebraba ligeramente, me miró con una expresión más triste de lo normal, me faltó el aire.
- Odiar no sirve de nada. Eres tan culpable como todos los que caminan ahora por las calles de Palma. Simplemente, me preguntaba cómo estarías. – Mentí.
- Estoy bien. Estoy como siempre. Es sólo que hace más de un mes que volví a la ciudad, no he sabido nada de ti, por lo que supuse que tú no querrías saber nada de mí. Me sorprende verte. ¿Desde cuándo fumas?
- Desde hace tres años, más o menos… - Contesté sin pensar, pero enseguida advertí que la respuesta no le había sentado bien- . Sabía que habías vuelto, es sólo que estoy muy liado con el curro.
- Entiendo… - Asintió sin más, la veía sin ganas de seguir con la conversación y empecé a dudar de si había sido buena idea ir a buscarla sin tener claro qué decirle, sin tener ella nada que oír de mi.
Parte de Memorias del Olvido,
por Tammy Suárez.
||_†τåммч†_||

sábado, 9 de mayo de 2009

Sabor a piel




Se apaga la luz. La única claridad de la habitación son los destellos de la ciudad que en la madrugada queda solitaria y sepulcral a través de la ventana. Un fino reguero de luz atraviesa la estancia con rapidez por gracia de algún coche. Todo queda en silencio. Nos arropamos. Nos abrazamos. Pongo mi cabeza en su pecho, le rodeo con mis brazos y le siento. Siento el calor de su piel, el latir de su interior, la paz de su respiración, su olor, todo él. La cama es tan grande, sobra tanto espacio, somos uno sólo, tranquilo, dormido, justo en el centro. En silencio, besos y caricias. Sonrisas en la oscuridad de quienes se regalan a Morfeo con la seguridad y la tranquilidad de estar en el mejor lugar del mundo, entre los únicos brazos que quisieras estar. El mundo deja de girar, el tiempo deja de correr, todo se detiene, para dormir, para no molestar, para no interrumpir algo tan mágico, tan único, tan extraordinario. Palpar la felicidad con la yema de los dedos, impregnarte los labios del dulzor del cariño en estado puro, que sean las miradas las que rocen tu piel, a traves de la oscuridad y con los ojos cerrados. Saber que él está ahí. Saber que lo que tantas veces soñaste está ahí, tumbado, a tu lado, abrazándote, acunándote en el que sin duda es el mejor sueño que una persona pueda tener. Son sólo unas horas. Es sólo una habitación pequeña y una cama muy grande. Somos sólo dos personas. Pero para nosotros, para mi, es todo un mundo, todo un universo, lejos de cualquiera, dónde todo lo que hay es lo que nosotros queramos que haya. Dejar de existir en el mundo real, para empezar a vivir en el de los sueños. Es todo el regalo que una persona necesita. Estar ahí, con él, sin nada más. Solos. Abrazados. Dormidos. Sin nada más.

Dedicado a la persona que hace
que todos los días sean únicos y maravillosos:
Gracias por estos últimos dos años contigo.

||_†τåммч†_||

domingo, 3 de mayo de 2009

Reencuentro (Pt.1)

Tal como me imaginaba, allí estaba, sentada, absorta en sus pensamientos, sola, abatida, con la mirada perdida entre los juegos inocentes de una docena de niños jugando en el parque público, relativamente nuevo, que invitaba a jugar hasta a quienes dejaron la niñez décadas atrás. Lo cierto es que todos mis esquemas cayeron de golpe en el momento en que la vi. Creía que estaba todo bajo control, pero para no variar, andaba muy equivocado. Me paré en seco, me temblaba el pulso, sopesé las posibilidades y las consecuencias que tenía en aquel momento, mientras una oleada de dolorosas y desconcertantes imágenes de años atrás me invadían. Decidí que si había tenido determinación suficiente para llegar hasta allí, si había cruzado la intersección de avenidas en una de las rotondas más grandes de la ciudad, siguiendo su rastro ficticio, esperando un encuentro tardío, debía sobrarme valor para ir hasta ella.

Me acerqué en silencio, quizá temiendo haber perdido el juicio y haberla confundido, haberme precipitado o simplemente, hacer el ridículo. Sentía el pulso de mis manos ir por libre, el cigarrillo a medias tambaleando entre mis dedos, un escalofrío helado reptando por mi nuca, el pecho a punto de estallar en mil golpes secos. Cada paso era un mundo. La miraba fijamente, no se daba cuenta, seguía, como siempre, perdida en un mundo entre el físico y el imposible, lejos de cualquiera; poco a poco iba dibujando con más claridad los contornos de su rostro, recomponiendo su imagen. Había cambiado. Seguía igual. Aún hoy me es difícil discernir si era yo el distinto y ella seguía igual, o ella había cambiado pero yo seguía estancado en la sensación de continua tranquilidad que ella siempre me había evocado. Llegué hasta su banco, de tres metros de largo, pero vacío, estaba tan distante que por un momento temí que estuviera viendo un espejismo.
Cuando me senté, el banco estremeció en un par de crujidos ahogados, tímidos, me recosté en el respaldo, di una larga calada al ver que se había percatado de que un extraño estaba junto a ella. Supongo que era la última persona a la que esperaba allí. La observé largamente, sin saber bien qué decir. No era la primera vez que me pasaba, supongo que todo el mundo siente esas ganas tremendas de decir la verdad a gritos, de contarlo todo en pocas palabras, tanto que ensayan la misma imagen, el mismo diálogo una y otra vez mentalmente. Y ahí estaba yo, con tanto que decirle y sin saber cómo empezar. La miraba. La miraba y se me caían las palabras. Yo la odiaba. O eso me gustaba creer. Habían pasado tres años desde la última vez que la había visto. Tres años culpándola, tres años tratando de convertirla en un despojo del olvido, en el objeto de mis más profundos rencores. Sentí que todo se había desvanecido, ya no quedaba nada de lo malo, pero tampoco lo bueno. No quería recordar lo bueno.
-Te veo muy despistada…- fue todo lo que se me ocurrió para captar su atención, no había acabado la frase cuando ya me sentía el idiota más grande del mundo.
-No sé ser de otra manera…
Parte de Memorias del Olvido,
por Tammy Suárez.
||_†τåммч†_||

jueves, 16 de abril de 2009

Viejos poemas 2

Segunda parte de la recopilación de poemas.



Días de mar, tardes de sol.
Por el agua cristalina
que bailotea entre mis pies.
Por la suave y fina arena
que se desliza por mi piel.
Por la tibia y dulce brisa
que se enreda entre mis cabellos.
Porque siento tu mirada cuando me adentro
en este mar de sentimientos.

Adoro cuando tu voz
se mezcla con el rumor de las olas.
Amo cuando tus ojos
reflejan la calidez de los crepúsculos.
Me encanta cuando tu piel
se siente como el aliento marino.
Enloquezco cuando tus besos
saben a sol de dorada miel.

Te quiero, y quiero que nuestros días
sean siempre así: un día de sol y playa,
un gran mar sin fin.
Días de mar, 08/06/07


De esa sustancia embriagadora
que surge en los momentos de congoja.
Como ese turbio silencio harmonioso
de las horas de la primavera desoladora.

Oculto entre los suspiros del alma
y los pliegues hundidos del corazón.
Silenciado por los gajes de la decencia y el honor,
sujeto siempre a la avaricia y el autocontrol.

Son quejidos silenciosos
de los anhelos más inescrutados de tu ser.
Son como los monstruos de tu armario,
cuando creías ser su plato a comer.
Te ilusionan, te sugestionan,
pero una vez enciendes la luz no están.

Así son los sueños.
Únicos, dulces, sencillos, dichosos.
Abstractos a la vida,
encantadores en su belleza dormida.

Y tú...
Tú eres como ese turbio cielo azul:
claro, transparente y tranquilo.
Actúas como el cristalino mar azur:
constante, apaciguado y refrescante.
Eres ese cristal transparente,
dónde se condensa el fesco relente.
Eres esa ventana abierta, cálida,
dónde nace la vida,
dónde surgen los sueños
y aflora la melancolía.
Sueños, 23/06/07

Siempre recordaré
El último instante
El último abrazo
El último beso
El último momento
La última mirada
La última palabra
del peor Adiós de la historia.
Adiós, 10/07/07


Como todos esos cuentos de hadas,
fantásticos y maravillosos relatos alados
de caballeros armados,
de principes encantados
y princesas enamoradas.

Como todos esos seres encantados,
los antiguos castillos abandonados,
los soberbios bosques oscuros
y las aldeas resguardadas por altos muros.

Como toda esa fantasía que nos envuelve
cuando todo es ilusión.
Ilusión, 17/07/07

No mires atrás,
sólo camina sin pensar.
No te lamentarás,
sólo sube un peldaño más.
No dejes que la oscuridad que te envuelve
oculte tu camino,
arriba la luz permanece intacta,
inmaculada en su totalidad.
Sólo déjala entrar,
sólo deja volver la fé.
Escaleras arriba, 19/08/07

¿Quién no ha oído alguna vez
una de esas tristes canciones de amor?
¿Quién no escuchó
la típica historia de pasión incomprendida?
¿Quién no creyó algun día
ser uno de sus protagonistas?
¿Quién no deseó una sola vez
meterse en el pellejo de aquel doncel cortejando a su amada?
¿Quién no ha sentido
el fuego del amor en sus entrañas?
Canciones de amor, 08/10/07

Un camino...
Un camino para ir,
otro para volver.
Un camino para pasear,
otro por recorrer.
Un camino inexplorado,
otro abandonado.
Un camino, un adiós.
Un camino, un reencuentro.Un camino, al fin y al cabo,
es sólo eso: un camino.
Puedes recorrerlo de arriba a abajo,
o de abajo a arriba,
pero sigue siendo el mismo camino.
Exactamente los mismos pasos,
las mismas sensaciones,
los mismos recuerdos,
las mismas aspiraciones.
No hay camino de ida sin su vuelta.
Y no hay camino sin alguien que lo dirija.
De ida y vuelta, 09/10/07

Imagina.
Imagina que eres quien deseas ser.
Imagina que estás dónde quieres estar.
Imagina que todo está en calma.
Imagina que suena tu canción de fondo.
Imagina el olor salado del mar.
Imagina que no hay nadie más que tú.
Imagina que entra la luz más blanca que se pueda ver por tu ventana.
Imagina que entra la brisa y mece tus cabellos y las cortinas.
Imagina que todo está bien,
que no queda nada atrás,
nada por delante,
nada que recordar ni pensar,
no hay problemas ni alegrías.
Imagina que estás sólo tú,
dónde nadie más puede llegar,
dónde sólo tú puedes soñar, imaginar.
Imaginar, 02/11/07

Todo el tiempo del mundo
tenemos para querer,
para soñar,
para reír,
para pensar,
para avanzar,
para madurar.
Toda la vida tenemos
para vivir,
pero sólo un minuto
basta para sentir
lo que en toda una vida
podríamos desear.
Tiempo, 06/11/07

Siempre lo esperé.
Siempre te soñé.
Y siempre te he esperado,
siempre estuve a tus pies.

Toda una vida recordando.
Una vida para no vivirla.
Una vida esperando
algo que nunca se produciría.

¿Por qué te fuiste?
¿Por qué me olvidaste?
¿No fuiste feliz conmigo?
¿No valió la pena vivir soñando?
¿Por qué soy incapaz de vivir
sin preguntarme por qué te irías?

Siempre.
Siempre.
Siempre por y para ti.
Siempre guardando el recuerdo
de un momento mejor,
de una época feliz
que ahora parece no haber sido real.
¿Exististe alguna vez?
¿Me quisiste como yo lo hice?
¿Me recuerdas lo más mínimo?

Siempre.
Siempre.
Siempre recordando,
siempre luchando por mantenerte en mi memoria,
por tener tu recuerdo vivo en mi piel,
por no hacer desaparecer tu olor de mi pecho,
por no perder una esperanza ficticia,
por recordar tus dedos presionando las teclas de un viejo piano.

Siempre escuchando la misma canción,
la que tocabas tú,
la que más sensaciones provoca en mi,
la única que me recuerda a ti,
la que ahora suena sin sentido,
la que ahora toco con mis pies,
la que ahora suena.

¿Verdad que es absurdo
tocar el piano con los pies?
Tocar el piano con los pies, 17/11/07

||_†τåммч†_||

Viejos poemas 1

Recopilación de pequeños poemas y composiciones antiguos que subí al fotolog hace años. Como siempre, no son biograficos en ninguno de los casos. Son pequeñas gotas de inspiración influídas por alguna escena de una película, un párrafo de un libro, una foto cualquiera, o un momento del día. No son muy buenos, pero para el que le guste leer poesía de aficionados de baja categoría, tiene para un rato.






Llenos de luz,
Vacíos de sentir,
Huecos de sentido,
Hundidos en el vacío.

Así son tus ojos,
así tu mirada...
Y sueño con ellos,
con verlos aparecer
en la noche enamorada.

Así son tus ojos,
así tu mirada...
Y en cada lágrima que vierto
los recuerdo distantes
mientras tú te marchabas...

Porque así son tus ojos,
y así tu mirada,
y así quiero verlos
cada madrugada.
Amo tus ojos, 04/05/07

Quedó tanto por decir,
tanto por recorrer,
tento por sentir
y tanto por entender...
Que ya no sé si hicimos bien o mal,
si deberías haberte quedado,
o hice bien al dejarte marchar.

Pero no me arrepiento.
No lamento ni un solo segundo,
ni un solo beso,
ni una sola caricia,
ningún Te Quiero
mientras fuera tuyo.

Porque Lo fuiste todo
y aunque ya no quede nada
siempre estarás en mi interior
y siempre seré tu niña mimada.
Sin título, 06/05/07

Recuerdos...
Ya sólo quedan recuerdos.
Te busco y no te encuentro,
te miro y no te veo,
te llamo y no te siento,
te extraño y no te olvido.

Sólo son recuerdos.
Te fuiste,
te has ido.
No vuelves,
ni volverás.
Y aquí sólo queda esperar...

A saber de ti.
A encontrarte por ahí.
A soñar contigo.
A verte en fotos.
A revivirte en mi cabeza.
A quererte sin consciencia.Y ya no estás, 08/05/07


Bajo tus pies,
escondido entre tus sueños
atado a tus actos
y sujeto a tus deseos.

Un camino de esparanza,
una senda incierta,
una vereda desconocida,
una avenida inescrutada.

Allí dónde tus pasos te lleven,
allí dónde tus sueños acaben,
allí dónde tus ojos se cierren
y tu alma se quede.

Allí dónde tu destino se forje
y acaben tus amaneceres,
allí, dónde todo lo muerto renace.
Allí... acaba tu camino.
Caminos, 15/05/07

Todo se llena de colores.
Todos visten sus colores.
El aire transporta los colores.
El cielo disfraza los colores.
La lluvia enseña los colores.
Todo tiene colores.

Colores, colores, colores.

Y en mi mesita de noche siguen tus fotos
en blanco y negro, viejas, ajadas,
rotas por el desgaste del tiempo.

Y en mi mesita de noche, siguen tus fotos
esperando que con el tiempo vuelvas
y las llenes de vida,
las llenes de colores, colores, colores...

Yo sólo quiero tus colores...
Colores, 16/05/07

Rosas rojas, rosas rojas.
Color de amapola,
tacto de seda,
dulce aroma
que con tu recuerdo mojas.

Rosas rojas, rosas rojas.
Tal y como antaño,
subimos juntos cada peldaño
de esta turbia escalera
que con ilusión forjas.

Rosas rojas, rosas rojas...
Tal y como tu aroma,
Tal cual tu color,
Tan bonitas como tus flores
rojas, blancas, amarillas y rosas.
Rosas, 17/05/07

Mañanas doradas,
Tardes olvidadas,
Noches soñadas
de los momentos junto a ti.

El tiempo no corre
cuando tu recuerdo se apodera de mi.
Las horas pasan y no entiendo
por qué no estás aquí­.

Hace tanto tiempo,
tantos años,
tantos lamentos...
Y tantos te quieros.

¿Dónde estás ahora?
¿Qué ha sido de ti?

Tantos sueños rotos
y tantas esperanzas quebradas,
de que algún día volvieras
y no dijeras nada.

Pero hace tantos, tantos años...
Que ya no recuerdo tu olor,
tu dulce voz,
ni tus noches de abril.
Abril, 19/05/07

Algo tan sencillo,
tan normal,
tan típico ya en mi...

Siempre pensando
en momentos pasados
en recuerdos olvidados
en personas perdidas
y antiguas sonrisas.

Momentos
momentos de angustia,
de dolor,
de tristeza,
de risas sin igual,
de gracia incalculable.

Recuerdos
recuerdos únicos,
amargos,
olvidados,
tiernos,
pasados...

Personas
personas que fueron queridas,
que quedaron doloridas,
que te hicieron mal,
que te hicieron bien,
que siempre quedarán
y otras que nunca volverán.

Sonrisas
sonrisas compartidas,
efímeras,
solitarias,
melancólicas...
Simples sonrisas silenciosas...

Tantos recuerdos por no olvidar...
Recordando, 27/05/07

Recuerdo el cálido olor de tu pelo.
Recuerdo la dulce melodía de tu voz.
Recuerdo el borbollante ruido de tu risa.
Recuerdo el eco ostentoso de tus pasos
caminando por el empedrado suelo,
por las húmedas calles dónde me dijiste adiós.

Recuerdo cuánto significaste para mí­.
Recuerdo lo mucho que me gustaba estar junto a ti.
Recuerdo como atesoraba cada una de tus palabras,
las guardaba bajo mi almohada
y tu voz las repetía cada madrugada,
dentro de mis sueños tú me hablabas.

Recuerdo todas y cada una de nuestras mañanas,
nuestros saludos fugaces,
nuestros encuentros a escondidas,
nuestras miradas furtivas...

Recuerdo nuestras tardes.
A solas,
ya fuera en la playa
o en cualquier parque.
Siempre a solas.
Contigo.

Recuerdo aquellas noches en vela
hablando de trivialidades
con tal de no perdernos ni un solo parpadeo
el uno del otro.

Recuerdo...
Recuerdo, recuerdo y recuerdo.
Y sólo a ti te recuerdo.
¿Qué fue de mi vida?
¿Qué de mis recuerdos?
Has borrado toda identidad mía,
me has dejado sola en el inmenso vacío
de mis noches en pena
pensándote,
recordándote,
olvidándote,
queriéndote tanto como hace años.

-"Todo cambiará, y entonces ya no me necesitarás a tu lado...No me querrás a tu lado..."
-"Por mucho que todo cambie, que todo mejore o empeore...siempre querré que estés aquí­, que estés conmigo."
Olvidando, 30/05/07

Mentiría si te dijera
que no fuiste nada,
que nunca me importaste
o que no me marcaste.

Me miento cuando pienso
que yo nunca te quise,
que nunca debí conocerte
que nunca debí quererte.

Te miento cuando te reprocho
que no te extraño,
que no me culpo
y que lo he superado.

Pero también miento
cuando creo que todo está perdido,
que es mejor dejarte caer en el olvido,
porque ya no hay sentimiento.

Me miento, me engaño...
Y aún así­..
Sé que todo está mejor así,
porque siempre te dije que estarí­as mejor sin mi.
Mentiras, 01/06/07

Sólo mío.
Pese a quien le pese,
quieran o no.
Así es tu corazón.

Puro, cálido, entrañable,
Único e inigualable
como todos los momentos,
los abrazos, tus besos.

Todo tu corazón es perfecto,
todo tú eres perfección,
y sólo yo he logrado rozarlo
con la punta de los dedos,
cazarlo para ser el fruto de mis anhelos.

Sólo tú
y, sólo, tu corazón
hacen que todo florezca,
que lo muerto crezca,
que todo recobre la ilusión.

Tú.
Tus abrazos.
Tus besos.
Tus te quieros.
Y saber que son sólo para mi,
los hace eternos,
te hace sin fin.
Sólo mío, 06/06/07




||_†
τåммч†_||

lunes, 16 de febrero de 2009

Olor a tabaco

Otra vez la misma sensación. Había perdido la cuenta de las horas que llevaba allí metido, trabajando sin parar. Me empezaba a faltar el aire, las teclas del ordenador parecían bailar bajo mis manos temblorosas, cansadas. En la pantalla, las letras se arrejuntaban en un remolino psicodélico y las tres paredes de cartón piedra que separaban mi espacio de trabajo del de mis compañeros parecían estrecharme más a cada segundo. Ya eran casi las tres de la mañana, y teniendo en cuenta que ni me pagaban las horas extras, ni había manera humana de hacer cuadrar la operación sin recurrir a milagros, decidí que era hora de irme a casa.

Bebí algo de agua antes de salir y me despedí del conserje y el de seguridad, a los que consideré las únicas personas en peor estado de ánimo que yo en ese momento. Encendí un cigarrillo, me acomodé la chaqueta y el portafolios y empecé a caminar. Estaba cansado, pero no tenía sueño, ni ganas de llegar a casa, vacía y desordenada, como mi vida. Tomé un par de atajos a ninguna parte, enfilé las calles sin prisa pero sin pausa, y cuando me acercaba a la zona dónde se hubicaba mi humilde pisito decidí dar un rodeo, alargar mi paseo nocturno y encenderme otro pitillo, el tercero de la noche, y el último de mi vida.

Llegué hasta la barriada de al lado, puramente residencial, típicas casas de ciudad, chalets muy cotizados, de tres plantas y buen garaje. No solía ir por allí, no desde que el gran capitán Lerom, mi acompañante de sofá y paseos con regalito pestilente, pasó a mejor vida. Ahora lo pienso, y ése fue el mayor error de mi vida: debí haber seguido mi camino, ir directo a casa y, si eso, bajar la basura, que nunca viene mal cuando tienes imsomnio. Pero no lo hice, continué mi paseo y llegué a aquella calle oscura, que no tengo muy claro a qué barrio concreto pertenece, y tampoco me importa.

Fue allí dónde mi vida cambió por completo. Lo que en aquel momento presencié se quedó grabado a fuego en mi memoria, en mi ser. La escena más horrible que mis ojos han visto, el peor y más fuerte recuerdo que tengo. Miles de cosas pasaron por mi mente en fracciones de segundo. Supe que ese no era mi lugar, que yo nunca debí haber estado allí. Pensé que había sido un idiota cambiando mi rumbo, sólo tendría que haber hecho lo mismo de siempre, el mismo recorrido de todos los días. Es increíble, cómo decisiones tan absurdas y pequeñas te pueden cambiar la vida, y como las tomamos como si nada, sin darnos cuenta que, como en mi caso, girar una esquina cualquiera puede conducirte a las puertas de la mismisima muerte y el horror. A la mayor aventura de nuestras vidas. De mi vida.
||_†τåммч†_||

jueves, 29 de enero de 2009

Despertar


- ¡Mira que foto he encontrado! Dios, ¿cuántos años debe de tener? Casi ni me reconozco... Fíjate, aún estaba MiuMiu... ¡Nunca vi felino más arisco! Madre mía, cómo han cambiado las cosas... ¿Verdad?
- ...
- ¿Recuerdas este lugar? Yo si.
Lo recuerdo como si ahora mismo estuviera allí. En parte, creo que estoy allí, aunque sea de una forma espiritual, no sé... Es como si parte de mi se hubiera quedado allí para siempre. En parte me alegra. No me gustaría olvidar aquel sitio, tan bonito, tan único, tan... mágico. No sé si habrá otro lugar en la tierra más bonito que ese, o que signifique tanto para una persona como ese lo significa para mi... para nosotros. ¿No crees?
- ...


- No sabes cómo desearía poder estar allí ahora. Poder escapar de estas cuatro pareces que me hacen enloquecer, estos blancos muros acolchados que parecen menguar por las noches y asfixiarme en una pesadilla de la que es imposible despertar. Si ese es el lugar más bonito del mundo, seguro que este es el peor de todos.
- ...
- Me encantaría poder estar allí, ahora, contigo, como antes. Si pudiera volver a aquel día. Todo sería perfecto: yo estaría feliz, vestiría aquel precioso vestido, luciría mi larga melena suelta y mi dulce sonrisa. ¿Recuerdas la sonrisa que tenía antes? Creo que desde aquel día nunca la volví a ver. Si pudiéramos volver atrás, tú estarías conmigo, estarías bien, te reirías y jugarías conmigo. Seríamos felices de nuevo. Lo seríamos juntos. Como una vez lo fuimos.
- ...
- Volveríamos a cantar al son del riachuelo, a saltar de escollo en escollo, a correr por los prados verdes, a jugar entre los árboles... Pero no volveríamos a aquel lugar, evitaría a toda costa que sucediera de nuevo aquello. No podría soportarlo. No podría verte caer otra vez, no
podría superar perderte por segunda vez.
- ...

- Ne... necesito salir de aquí. No puedo estar más aquí encerrada. Quiero irme contigo dónde sea que estés, quiero volver a aquél lugar contigo y quedarme allí para siempre. Odio este lugar. Odio esta habitación, estas paredes, esta cama y esta mesa. Odio esa estrecha puerta que no se abre nunca, y la ventanita por la que me observan esos estúpidos de blanco. Les odio. A ellos. Ellos me lo quitaron todo. Te apartaron de mi. Me encerraron aquí. Y me culpan a mi... Dicen... que lo hice yo, pero es mentira ¡te lo juro! Yo no hice nada, pero ellos dicen que si, que es culpa mía ¡que yo te maté! Pero no es cierto. Yo no hice nada. De verdad, no hice nada. Sólo pude quedarme quieta. Sólo observé cómo te ibas para siempre de mi vida, de mi mundo. Te juro que fue un accidente, yo te quería. ¡Yo no te maté, Jaime! ... Yo te vi morir.
||_†τåммч†_||